>…para mi Victor
Hoy quiero hablarles de la maravillosa experiencia que es ser madre, como saben quienes me conocen -dado que en ningun profile lo comento-, tengo un hijo -el más bello, btw-, y alrededor de el gira mi vida entera.
Admito no haber estado preparada para tenerlo en su momento, pero sabía que muy probablemente era mi única oportunidad de ser madre -y sigo creyendolo-.
No era la más joven en aquella sala de hospital, pero su la más callada, todas gritando y gimiendo y yo tan asustada que no sentía ni las contracciones como Dios sugiere.
Como consecuencia de una doctora desesperada, mi parto no llevo el ritmo que debía y comencé a padecer en minutos, las contracciones que hubieran llevado horas…en fin, con tal de no armar panchos, me mordí las manos para soportar el dolor…aún a veces miro mis manos y podría jurar que sigo viendo aquellas marcas.
Y en el momento que más quería que estuviera a mi lado alguien cuidandome a la cabecera de mi lecho…no había nadie. Aún no puedo explicar el dolor -no físico- que me causo el buscar una mano para sostenerme, una sonrisa que me calamará…una caricia que sin palabras dice “todo estará bien”, pero no fue así.
Sabía que afuera de aquella sala estaban todas las personas que amaba, mi familia y el hombre con el que decidi crear MI familia. Pero de nada me servía tenerlos allá, yo los necesitaba conmigo, justo a mi lado.
Recuerdo la comparación que hice respecto a mi hermana, yo fui testigo fiel de su parto, desperto con molestias y no fui a la escuela, me quede para cuidarla, la acompañe a “adelantar” el parto naturalmente. Incluso se atrevio mi cuñado a comer tostadas de pata con tooodaaaa la tranquilidad.
Yo estaba en su mano izquierda cuando ellas entro a la clínica, fui yo misma a avisar a mi casa de su internamiento, entre a su habitacion hasta que fue llevada al quirofano.
Paso justo frente a mi de regreso cuanso ya eran seres independientes mi sobrino y ella, a el lo ví a penas unos minutos despues de haber nacido. Fui testigo del momento en que mi hermana conocio a su hijo, la primera vez que lo cargo, aquellas lagrimas, la ternura desbordada. Y alrededor de su cama, aun con la cara de enferma que tenía, todos estabamos con ella.
Mi caso no fue así, estaba sola…muy sola.
Pero recuerdo que lo que más me consolo fueron las palabras que mi padre me dijera años atras :”Esto tambie pasará”. Ese no fue mi mejor momento, pero paso, ahora es un recuerdo.
Pero cuando ví a mi hijo y lo sentí cerca de mi pecho, cuando durmio entre mis brazos…todo pasó.
Aquella primera noche con el…aún la recuerdo bien, y cada que lo hago, una sonrisa cruza mi rostro. No se cuantas veces revise su cuerpo, cuantas lagrimas derrame.
Hoy que el pequeño anda en la escuela y cada vez se hace mas independiente y maduro…recuerdo nuestro primer encuentro y a pesar de todo me alegro de que así haya sido.
Mi gen envidioso se siente satisfecho por saber que además de haber pasado 9 meses solo conmigo, además me regalaste tus primera noche a mi, tu primer llanto, tu primer grito…tu primer respiro.
Gracias hijo.